El asesoramiento mercantil que necesita una empresa no puede estar desconectado de su realidad jurídica y de sus riesgos legales. Nosotros lo trabajamos todo junto.
El Derecho Mercantil es la columna vertebral jurídica de cualquier empresa: regula cómo se constituye, cómo se gestiona, cómo se relaciona con sus socios y con terceros y cómo se reestructura o se disuelve cuando las circunstancias lo requieren. Un asesoramiento mercantil sólido no solo resuelve problemas: los anticipa.
En Martín Porras Abogados ofrecemos asesoramiento mercantil integrado con nuestra visión de Penal Económico y Compliance. Porque las decisiones societarias, contractuales y de reestructuración tienen siempre una dimensión legal que va más allá de lo estrictamente mercantil, y gestionarlas sin tener en cuenta esa dimensión es un riesgo que no tiene sentido asumir.
La mayoría de los despachos trabajan el Mercantil y el Penal por separado. En Martín Porras Abogados los trabajamos juntos porque la realidad empresarial así lo exige. Un conflicto societario puede derivar en un procedimiento penal. Una reestructuración mal gestionada puede generar responsabilidad para los administradores. Una operación corporativa sin análisis de riesgo penal es una operación incompleta.
Esa visión integrada es lo que nos diferencia y lo que aporta más valor a nuestros clientes empresa.
Es el acuerdo privado entre los socios de una empresa que regula aspectos que los estatutos no cubren: reparto de dividendos, toma de decisiones, salida de socios, derechos de tanteo o arrastre. Un pacto bien redactado previene conflictos que después son muy costosos de resolver.
Antes de tomar decisiones relevantes para su empresa: constituir una sociedad, incorporar un socio, firmar un contrato importante, iniciar una reestructuración o cuando surge un conflicto societario. La intervención temprana siempre es más eficiente y menos costosa que la reactiva.
Antes del concurso de acreedores existen mecanismos de reestructuración y negociación con acreedores que pueden ser más eficientes y menos dañinos para la empresa. Cuanto antes se actúa, más opciones hay disponibles y menor es la exposición legal de los administradores.
Sí. Un conflicto entre socios, una operación corporativa mal gestionada o un incumplimiento contractual pueden acabar en una denuncia penal. Por eso es importante gestionar los conflictos mercantiles con una visión que tenga en cuenta esa posibilidad desde el principio.
La impugnación mercantil busca anular un acuerdo adoptado de forma irregular. La denuncia penal busca depurar la responsabilidad criminal de quienes lo adoptaron. Ambas vías son compatibles y en muchos casos conviene activarlas de forma coordinada.
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